miércoles, 11 de septiembre de 2024

JUEGOS INFANTILES DE LOS AÑOS CINCUENTA: XL.- EL CINTO.

 

    Al cinto, era un juego entretenido y de velocidad; para ello se necesitaba un cinto de sujetar pantalones o una correa de material o de goma.

    Una vez preparados los participantes se colocan en un refugio o casa; uno de los jugadores esconde el cinto en un lugar reguardado.

    Una vez escondido el cinto, el que lo escondió ordena su búsqueda y salen todos a buscarlo. El que lo escondió va orientando al grupo con las palabras: “Frio, templado, caliente, que te quemas, que te abrasas, que te das con las tenazas”; ello depende de la lejanía o proximidad del lugar donde se encuentra escondido el “cinto”; a más alejado “frío”, a más próximo ”caliente” y junto a él “que te quemas….”.

    Una vez que algún “buscador” recupera el cinto, éte lo extiende y sale corriendo detrás de los demás jugadores dándoles “cintazos” si consigue alcanzar a alguno antes de que entre en el “refugio o casa”.

   Una vez que todos han llegado al refugio, el que encontró el cinto va a esconderlo reiniciándose el juego.

    Ni que decir tiene que al que se duerme lo despiertan a “cintazos”. Por eso cuando se dice ” que te quemas, que te abrasas……” si no eres tú el que está más próximo al “cinto”, o dudas de si eres tú. Salías corriendo al refugio.

 

Autor: Jesús Castro Domínguez.

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JUEGOS INFANTILES DE LOS AÑOS CINCUENTA: XXXIX.- JUEGOS CON LAS MANOS.

 

     Algunos juegos con las  manos:

1) El de “piedra, papel o tijera” es muy sencillo y se realiza entre dos jugadores. Se colocan dos jugadores, uno frente al otro, con las manos escondidas a su espalda y a la voz de “ya” sacan una de sus manos  mostrándola.

     Ésta puede adoptar tres formas: Cerrada, abierta o en “v”; su significado es, cerrada “piedra”, abierta “papel y en “V” tijera.

    La tijera corta el papel, gana la tijera; la piedra rompe la tijera, gana la piedra; el papel tapa la piedra, gana el papel.

    2) El de “pares o nones(o impares)” consiste en sacar cada jugador un número de dedos extendidos de una mano. Si la suma de todos los dedos extendidos es par, ganaban los jugadores que habían sacado números pares y perdían (o se eliminarían) los que sacaron nones o impares. De este modo se repetía la escena hasta quedar uno sólo “el ganador”.

    3) El de “los chinos” consiste en acertar las monedas, “chinas o chinos” que tienen, el conjunto de jugadores, en la mano cerrada que muestran al público. Cada jugador puede esconder en su mano de cero a tres “chinos o chinas”; resultará ganador el que antes acierte con el total de los ”chinos” escondidos (éste se retirará del juego) y perdedor el que, después de haber quedado dos jugadores sin ganar, no acierte en la última jugada.

   Estos sencillos juegos se suelen emplear, los dos primeros, para ver quién elije el primero, quién salva y quién la vela,… y el tercero para ver quién paga o invita a una “ronda” (de vinos, cafés, helados, etc.)

   

   Autor: Jesús Castro Domínguez.

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viernes, 6 de septiembre de 2024

JUEGOS INFANTILES DE LOS AÑOS CINCUENTA: XXXVIII .- EL "TIRACHINAS"

 

    El juego del “tirachinas” consistía en hacer puntería utilizando un “artefacto” que recibía este nombre por servir para lanzar “chinas” algo grandes o “cantos rodados” pequeños.

  El “tirachinas” se elaboraba artesanalmente por los mismos niños aprovechando una rama de árbol, seca o cortada para la ocasión, que tuviera forma de “Y” mayúscula.

   También lo hacíamos con un trozo de alambre gordo acerado, que utilizaban nuestras madres para colgar la ropa, que le sobraba o ya viejo.

   Si era de madera, en la parte final de la “Y” le hacíamos dos muecas algo profundas para ajustar a ellas los dos extremos de la goma alargada que habíamos recortado de una cámara de ruedas de aire, de bicicleta, de coche,…..que ya no servían para el fin que habían sido elaboradas.

   La unión entre la madera, o el alambre acerado, y los extremos de la goma solíamos hacerlos con alambre, o con cordón fino, pero resistentes para que no se rompieran.

   En la mitad de la goma se ponía un refuerzo de tela o mejor de badana o de piel de gato, conejo o liebre, algo más ancho donde colocábamos la “china” o canto rodado.

   Una vez elaborado, el “tirachinas”, nos serviría para usarlo hasta romperse por el uso o el “abuso”.

   Teniendo ya todo lo necesario para el juego, era hora de probarlo. Para ello había que afinar la puntería y fuerza para dar en el “blanco” o ver quién de los jugadores llegaba más lejos.

   Habitualmente lo utilizábamos para “hacer puntería, para ello sólo había que colocar en línea recta el ojo, la piedra y el blanco, y estirar las gomas para impulsar la piedra o “china”.
   El “blanco” seleccionado podían ser, habitualmente, objetos o animales y raramente personas:

    En el primer caso los destinatarios preferentes eran las bombillas del alumbrado público, los boquizos de los tejados o….vaya usted a saber.

   En el segundo solían ser los pájaros, las palomas, los perros sueltos y los gatos.

   Era una diversión muy natural pero…..arriesgada en muchas ocasiones si éramos descubiertos por personas mayores, y más si eran los dueños del “blanco” atacado.

   ¿Veis qué forma tan sencilla y económica de divertirse? Sin necesidad de móvil o televisión… o juegos electrónicos que nos atontan la cabeza y nos entumecen los glúteos.

   Autor: Jesús Castro Domínguez.

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JUEGOS INFANTILES DE LOS AÑOS CINCUENTA: XXXVII.- EL "QUEMAO" O QUEMADO.

 

    El juego del “quemao” o “quemado” consistía en eliminar jugadores del equipo contrario.

    Se practicaba con una pelota o balón blando (para no hacer daño) en un campo rectangular dividido en cuatro espacios, los dos centrales más amplios.

    Una vez que se habían hecho los equipos, se tiraba el balón o pelota al aire en la parte central del campo; el jugador, que consiguiera alcanzar la pelota y llevarla a su campo, comenzaba el juego.

     En el inicio todos los jugadores estaban en los campos centrales menos uno por equipo que lo estaba en el “cementerio” (o lugar de los “quemaos”.

    En el lance de balón (siempre con la mano) podía ser de dos formas, una tirando a dar al contrario y la otra combinar con uno de los compañeros del “cementerio”.

    Si conseguía tocar a un jugador del equipo contrario y caía la pelota al suelo, el jugador “tocao/quemao” pasaba a su “cementerio” y lanzaba a los jugadores del equipo contrario; si lograba “quemar” a alguno, él se salvaba y el “quemao” pasaba al “cementerio”.

    El juego acabaría cuando todos los jugadores de un equipo estuvieran en el “cementerio” y sin posibilidad de “recuperar sus vidas”.

    Así de sencillo y placentero era el juego del “requemao” o “quemao”.

    Autor: Jesús Castro Domínguez.

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domingo, 4 de agosto de 2024

JUEGOS INFANTILES DE LOS AÑOS CINCUENTA: XXXVI .- A "MEMBRUÑO"

   El juego de a"membruño" consistía en poner en una mano/olla un número indeterminado de "santos" o "vistas" y se tapaban con la otra mano.

   A continuación el otro jugador en liza decía: "A membruño, alza el puño". Entonces el jugador, que tenía tapados los "santos", levantaba y bajaba otra vez la mano con rapidez para evitar que el contrario viera con claridad los "santos" que tenía escondidos en la mano. Seguidamente preguntaba: ¿Sobre cuántos? (se sobreentiende "santos"). Entonces decía un número (1, 2, 3, etc.), se levantaba la mano/tapadera y se contaban los "santos"; si acertaba pasaban todos a su poder pero si no acertaba pagaba la diferencia (por encima o por debajo). A continuación se cambiaban los papeles.

   Era muy común hacer trampas, una de ellas consistía en sujetar, con la palma de la mano/tapadera, un "santo". ¿Por qué? Muy sencillo, porque si el jugador acertaba el número de "santos"que tenía  en la palma de la mano/olla (que estaba boca-arriba), muy disimuladamente, abría un poco su mano/tapadera y caía el "santo" que tenía retenido en ella. De este modo evitaría que el contrario acertara con el número de santos que tenía en la mano/olla y se los ganara. Así resultaba un "mal menor" al ganar un "santo" y no perder todos los que tenía en la mano/olla.

  Como veis había habilidades "indecentes"(ja-ja-ja) hasta para unos juegos, que no iban más allá que la pérdida de unos "santos", que la mayoría de las veces los habíamos conseguido en las barreduras del bar del pueblo, donde iban las cajas de cerillas vacías que antes habían tirado los fumadores jugando las partidas de cartas, parchís, ajedrez o dominó.

Autor:Jesús Castro Domínguez.

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JUEGOS INFANTILES DE LOS AÑOS CINCUENTA: XXXV .-A LAS "CANTEAS" O "PEDREAS".

    El juego de las "canteas" era un juego divertido pero peligroso.Consistía en tirarse piedras o cantos(rodados) unos a otros o uno a otro. La distancia entre jugadores solía ser superior a diez metros. 

   Era muy común en el pueblo reunirse un grupo de niños y "organizar una "cantea". El sitio idóneo solía ser los palomares o las afueras del pueblo, donde hubiera casas caídas y paredes semiderruidas que servían para esconderse detrás de ellas. Eran lugares donde abundaban las piedras, cantos, tejones o terrones duros de los adobes destruidos.

   Se establecían dos "bandos", equipos o contrarios y se repartían el terreno de juego, separados por una distancia prudencial y con obstáculos interpuestos entre ambos equipos contendientes.

  A la voz de "ya" se iniciaba el intercambio de piedras entre ambos equipos, hasta terminar la "cantea" o que algún miembro de uno de los dos equipos dijera "alto" o "alto el fuego" y se paraba de tirar piedras. 

   Cuando se pedía "alto" era por querer descansar  o porque había habido algún herido por alguno de los dos "bandos" y, dependiendo de la herida, se finalizaba la "cantea" o se proseguía otra vez a la voz de "ya" nuevamente.

Autor:Jesús Castro Domínguez.

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JUEGOS INFANTILES DE LOS AÑOS CINCUENTA: XXXIV.- A CORTAR O "CAPAR" EL AGUA.

   Para poder jugar a "cortar" o "capar" el agua se necesitaban dos cosas, agua y piedras. 


                                                 
Piedras planas


El agua no siempre se tenía en la cantidad necesaria; se necesitaba un charco, laguna, arroyo, río, embalse, etc.

                                                Niño "cortando" o "capando" el agua de la laguna del pueblo.
   Si la superficie de agua retenida era abundante y había piedras más o menos planas, trozos de tejas o de azulejos rotos (de las obras de una casa) ya estaban presentes los elementos necesarios para poder pasarnos buenos ratos a cortar o capar el agua y ver quién conseguía hacer más cortes sobre el agua antes que la piedra, teja o azulejo se fuera al fondo del agua o al otro lado del charco.

                                                                  "Cortando o capando" el agua.
   También se solía competir a ver quien era el que hacía un "corte" de agua más largo o grande, aproximadamente, porque no teníamos medios materiales para medirlo si no era "a ojo de buen cubero".
   Las épocas de lluvia eran las más idóneas para realizar estos juegos; a no ser que siempre hubiera abundancia de agua estancada, como en la laguna de nuestro pueblo donde iban a beber los abundantes rebaños de ovejas que había en aquellos años. 

Autor: Jesús Castro Domínguez.

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